Relato de un hada 1
Efímera niebla que vela los primeros destellos del sol en las gélidas mañanas invernales. Triste rocío que derrama sus lágrimas sobre la hierba, salpicando los temerosos capullos de pequeñas flores que se preguntan si acaso es el momento correcto de abrir sus ojos al mundo o si se han equivocado y deben invocar otra vez el sueño. Titilantes destellos que dejan huellas en el haz de hojas senescentes, compartiendo su pena, aferrándose a la vida. Como esa diminuta gota que abrazando el suelo se desvanece, las hojas de los árboles se desprenden y descansan para siempre en esa alfombra dorada donde una ardilla busca y busca los frutos ocultos de la temporada pasada. La ajetreada criatura, inconciente del mundo, encuentra su tesoro, lo contempla un instante con deleite y luego corre a su madriguera. Pero a pocos pasos de llegar, en un ritual diario se detiene, alza su mirada entre expectante y lejana hacia el norte, hasta que sopla el viento junto a ella y se marcha...
¿Aún esperas ese día pequeña amiga? ¿Todavía crees en los milagros? ¿Tanto ansías cruzar ese lago donde el tiempo está detenido, o es que esperas que avance? - Suspiro - ¿Ella aún está soñando.., verdad?
¿Aún esperas ese día pequeña amiga? ¿Todavía crees en los milagros? ¿Tanto ansías cruzar ese lago donde el tiempo está detenido, o es que esperas que avance? - Suspiro - ¿Ella aún está soñando.., verdad?

